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jueves, 29 de diciembre de 2016

Dolor de hombro, supraespinoso

“Tengo un dolor en el hombro, que me despierta por las noches”, “No llego a peinarme del dolor de hombro que tengo”. Estas son frases que los fisioterapeutas escuchamos a menudo en nuestras consultas. La mayoría de esas dolencias son producidas por una patología en un músculo muy importante en la articulación del hombro, que es el Supraespinoso.

El músculo Supraespinoso recorre la parte superior del hombro, insertándose en la zona superior de la cabeza del húmero. Forma parte del denominado manguito rotador, junto con los músculos infraespinoso, redondo menor y subescapular.
La función principal del Supraespinoso es la de separa el brazo, pero tiene un papel muy importante en la estabilización del hombro, junto con los otros músculos del manguito rotador. Concretamente el Supraespinoso, en su recorrido, pasa por debajo del Acromion (parte de la escapula que articula con la clavícula) y esto hace que sea más vulnerable a las lesiones, ya que los movimientos repetitivos de dicha articulación pueden dañar el tendón produciendo una tendinopatía o llegando incluso a producir un desgarro del mismo.


El síntoma principal de una tendinopatía de Supraespinoso es dolor en la cara lateral y superior del hombro, normalmente con una irradiación hacia el brazo o incluso el cuello. La pérdida de movilidad articular en los movimientos de abducción (separación del brazo del cuerpo), elevación del hombro y rotación interna, es un síntoma asociado a la patología. Pero la señal de alarma de esta lesión es el dolor nocturno, apoyarnos sobre el hombro mientras estamos durmiendo, produce episodios de dolor muy agudo, llegando a despertar al paciente.

Se produce en pacientes cuyo gesto de trabajo es repetitivo, llevando el brazo por encima de la cabeza, aunque la causa más común de la patología son los traumatismos laterales en el hombro.
Para el diagnóstico de esta lesión es necesario apoyo radiológico, tanto con una radiografía como una resonancia magnética o mejor aún, una ecografía que muestre el estado actual en el que se encuentra el tendón.
El tratamiento es común a los demás tratamientos de tendinopatías, siendo el tratamiento de elección por esta clínica la EPI. Haciendo llegar, mediante esta técnica realizada con control ecográfico, una corriente eléctrica, para conseguir una regeneración del tejido óptima.

Es importante acudir a un profesional para hacer un diagnóstico exhaustivo de su lesión, pudiendo así adaptar el tratamiento de la mejor forma posible a cada paciente, consiguiendo una recuperación mejor y en menos tiempo.
En Clínica Zafrilla Servicios Médicos en Yecla tratamos todo tipo de lesiones con los mejores fisioterapeutas profesionales, no dudes en consultarnos, te atenderemos de inmediato. 

lunes, 31 de octubre de 2016

DOLOR DE HOMBRO POR LA NOCHE (III)

En las 2 anteriores entradas dedicadas al dolor del hombro durante la noche, hicimos un repaso de la anatomía de la cintura escapular, y desarrollamos un par de ejemplos frecuentes en los que la mecánica relacionada con el decúbito, puede provocar que salten las alarmas, y el hombro empiece a doler.
Hoy hablaremos del factor vascular, de cómo un aporte deficiente de sangre puede determinar el inicio del dolor de hombro.
Para ello, es necesario saber que, cuando nos vamos a la cama (que hay que descansaaar, para que mañana, podamos madrugaaar,…), y en relación con la posición de decúbito, la presión arterial se reduce.
Esta presión es la que permite, durante nuestra vida, que la sangre fluya a todos los rincones de la anatomía, para nutrir todas y cada una de las células de los tejidos que nos componen. De esta forma, llegan los nutrientes y el oxígeno, y como a nadie le gusta pasar hambre ni sentirse ahogado, cuando los tejidos ven reducida la llegada del fluido vital, se quejan.
Existen 2 tejidos en concreto que habitualmente terminan reclamando a gritos sangre cuando nos acostamos.
Uno de ellos, en relación con las tendinopatías del manguito rotador, es unárea del tendón del suprespinoso que, ya de por sí, está anatómicamente expuesta al sufrimiento vascular por una mala provisión de red arterial.
Estos tendones, cuando por sobreuso, compresión, desgarro,… ya presentan predisposición al sufrimiento, sólo les queda el empujoncito final de la malnutrición, en relación con el descenso de la presión arterial, para que la experiencia de dolor de comienzo.
El segundo tejido que se ve incomodado por el decúbito, por causas vasculares, es el tejido neural.
Y es que, como ya comentaba hace tiempo en alguna entrada, el sistema nervioso es algo así como nuestro vampiro particular. Es, comparativamente con el resto de tejidos del cuerpo, el que más oxígeno y glucosa consume. Ama por ello la sangre, y la lía gorda cuando se ve privado de ella.
Resulta fácil entender que, cuando alguna raíz nerviosa o tronco nervioso encargado de inervar el área del hombro, sufre de algún tipo de lesión, pongamos inflamatoria, la clínica de dolor se exacerbe cuando al tumbarse empeore la situación de dicho tejido.
Cuando el dolor de hombro disminuye al llevar la mano detrás de la cabeza, podemos deducir que nos encontramos en esta situación, y muy posiblemente ante una radiculopatía cervical.
Consejos para mejorar las condiciones de dolor relacionadas con el descenso de la presión arterial,… prefiero que el lector consulte el tema con su médico, sobre todo si está medicado al respecto

jueves, 27 de octubre de 2016

DOLOR DE HOMBRO (II)

Recientemente revisamos la anatomía de las articulaciones que componen el complejo del hombro o cintura escapular.
En esta entrada vamos a valorar las condiciones mecánicas y posturales que pueden relacionarse con el dolor nocturno en el hombro.
Las posturas que adquirimos durante la noche y el decúbito, difieren de las diurnas relacionadas con la bipedestación y sedestación. La tremenda versatilidad de movilidad del hombro ofrece imágenes de posturas cercanas a la contorsión en determinados momentos de la noche, y no es de extrañar que alguna de ellas estrese alguna estructura anatómica.
La patología de inestabilidad del hombro (por ejemplo, tras episodios de luxación), constituyen una situación especialmente sensible a esta disposición alternativa de las palancas óseas.
Suelo recomendar a los pacientes que recientemente han sufrido lesiones de este tipo, que los primeros días intenten descansar sobre el lado del hombro sano, dejando el brazo del lado de la luxación arriba, pegado al lateral del tronco.
Y, desde esta posición, al principio les recomiendo que dejen el codo extendido quedando la mano como si estuviese metida en el bolsillo del pantalón, y más adelante dejen flexionado el codo como si llevasen colocado un cabestrillo.
En etapas posteriores, dormir sobre el lado del hombro lesionado es ya posible, con seguridad ante la temida posibilidad de subluxación durante la noche, si disponen el brazo en aproximación horizontal de forma que la mano llega a reposar sobre el hombro sano.
Esta progresión de posiciones les permite adquirir posturas cada vez más confortables, pero siempre garantizando la seguridad de una articulación inestable, sobre todo atendiendo al hecho de la falta de control consciente de la estabilidad durante el sueño.
Para entender la siguiente situación relacionada con la postura durante el sueño y el dolor de hombro, animo al lector, si se encuentra sentado, a encogerse de hombro. Sí, los dos, y aguantando al menos 10 segundos los hombros arriba. Ahora devuélvelos poco a poco a la posición inicial, y cierra los ojos para percibir a gusto cómo se distienden y relajan los músculos que van del hombro al cuello.
Ahora debe resultar sencillo, si visualizas cómo muchas veces acabamos durmiendo con el hombro prácticamente pegado a la oreja, que las estructuras acortadas o alargadas durante horas durante la noche, puedan actuar como fuente de alarma, e incluso de rigidez al despertar, en el hombro y en el cuello.
Una buena elección de la almohada, y evitar elementos de abrigo excesivamente pesados (esas adorables mantas de 20 kilos que, digan lo que digan los fabricantes de nórdicos, tan bien nos cobijan en las crudas noches de invierno), pueden ser consejos útiles cuando las disposiciones extremas de la cintura escapular durante la noche nos amargan la existencia.
Pero como no sólo de mecánica quería hablar cuando me decidí a escribir acerca del dolor del hombro durante la noche, dejaré para una tercera entrada lo que a mi parecer es uno de los principales factores causantes del mismo: el vascular.

                                                                                                                                            OSTEON FISIOTERAPIA

domingo, 23 de octubre de 2016

DOLOR DE HOMBRO (I)

El dolor nocturno del hombro, a veces como síntoma principal (incluso el único en ocasiones), es un motivo frecuente de consulta al fisioterapeuta.
La complejidad anatomo-clínica del hombro dificulta la generalización de su justificación, y una correcta evaluación de cada caso es requerida para determinar sus causas y decidir el tratamiento adecuado para su resolución.
En esta y posteriores entradas, no obstante, intentaré dar algunas pinceladas para ayudar a mis pacientes a entender las premisas fundamentales que soportan el dolor de hombro por la noche.
Y qué mejor forma de hacerlo que hacer un breve repaso de la anatomía del complejo articular del hombro, que haciendo honor a su nombre es verdaderamente complejo.
La escotadora supraesternal, esa “U” tan sexy según “El paciente inglés”, allí donde termina la cara anterior del cuello, es el punto de partida para reconocer la anatomía del hombro.
Si desde aquí nos desplazamos hacia un lateral, daremos pronto con la articulación esterno-clavicular, única relación osteo-articular del brazo con el tronco. Porque el brazo, si nos atenemos a la improbable e insalubre situación en que todo tejido muscular es retirado, cuelga del tronco de esta pequeña articulación; afortunadamente, en condiciones normales (lejos de la mesa de disección), múltiples vectores de fuerzas a partir de músculos y tendones equilibran y sostienen esta relación.
Siguiendo el sinuoso camino de la clavícula, llegamos a la articulación acromio-clavicular, que relaciona la parte ósea anterior del hombro (la clavícula), con el acromion de la escápula (la comúnmente llamada paletilla), en la parte posterior.
Clavícula y escápula, si miramos desde arriba, forma una “V”.
Una “V” por el interior de cuyo ángulo discurren elementos neuro-vasculares que viajan del cuello al tórax, y bajo el vértice de la cual se encuentra la articulación gleno-humeral, la más móvil de todas, que relaciona la escápula con el húmero, el hueso del brazo.
Es esta última una articulación bastante desprovista de elementos de estabilización (la congruencia articular es además mínima y desventajosa para estos menesteres), y depende para ello de un complejo sistema de control motor que aportan los músculos que la rodean, entre los que destaca el manguito de los rotadores.
Puestos así en situación, próximamente revisaremos las circunstancias que pueden desordenar la pacífica existencia de las estructuras que componen el complejo del hombro durante la feliz pernocta.

                                                                                                                 (OSTEON FISIOTERAPIA)