jueves, 27 de octubre de 2016

DOLOR DE HOMBRO (II)

Recientemente revisamos la anatomía de las articulaciones que componen el complejo del hombro o cintura escapular.
En esta entrada vamos a valorar las condiciones mecánicas y posturales que pueden relacionarse con el dolor nocturno en el hombro.
Las posturas que adquirimos durante la noche y el decúbito, difieren de las diurnas relacionadas con la bipedestación y sedestación. La tremenda versatilidad de movilidad del hombro ofrece imágenes de posturas cercanas a la contorsión en determinados momentos de la noche, y no es de extrañar que alguna de ellas estrese alguna estructura anatómica.
La patología de inestabilidad del hombro (por ejemplo, tras episodios de luxación), constituyen una situación especialmente sensible a esta disposición alternativa de las palancas óseas.
Suelo recomendar a los pacientes que recientemente han sufrido lesiones de este tipo, que los primeros días intenten descansar sobre el lado del hombro sano, dejando el brazo del lado de la luxación arriba, pegado al lateral del tronco.
Y, desde esta posición, al principio les recomiendo que dejen el codo extendido quedando la mano como si estuviese metida en el bolsillo del pantalón, y más adelante dejen flexionado el codo como si llevasen colocado un cabestrillo.
En etapas posteriores, dormir sobre el lado del hombro lesionado es ya posible, con seguridad ante la temida posibilidad de subluxación durante la noche, si disponen el brazo en aproximación horizontal de forma que la mano llega a reposar sobre el hombro sano.
Esta progresión de posiciones les permite adquirir posturas cada vez más confortables, pero siempre garantizando la seguridad de una articulación inestable, sobre todo atendiendo al hecho de la falta de control consciente de la estabilidad durante el sueño.
Para entender la siguiente situación relacionada con la postura durante el sueño y el dolor de hombro, animo al lector, si se encuentra sentado, a encogerse de hombro. Sí, los dos, y aguantando al menos 10 segundos los hombros arriba. Ahora devuélvelos poco a poco a la posición inicial, y cierra los ojos para percibir a gusto cómo se distienden y relajan los músculos que van del hombro al cuello.
Ahora debe resultar sencillo, si visualizas cómo muchas veces acabamos durmiendo con el hombro prácticamente pegado a la oreja, que las estructuras acortadas o alargadas durante horas durante la noche, puedan actuar como fuente de alarma, e incluso de rigidez al despertar, en el hombro y en el cuello.
Una buena elección de la almohada, y evitar elementos de abrigo excesivamente pesados (esas adorables mantas de 20 kilos que, digan lo que digan los fabricantes de nórdicos, tan bien nos cobijan en las crudas noches de invierno), pueden ser consejos útiles cuando las disposiciones extremas de la cintura escapular durante la noche nos amargan la existencia.
Pero como no sólo de mecánica quería hablar cuando me decidí a escribir acerca del dolor del hombro durante la noche, dejaré para una tercera entrada lo que a mi parecer es uno de los principales factores causantes del mismo: el vascular.

                                                                                                                                            OSTEON FISIOTERAPIA

domingo, 23 de octubre de 2016

DOLOR DE HOMBRO (I)

El dolor nocturno del hombro, a veces como síntoma principal (incluso el único en ocasiones), es un motivo frecuente de consulta al fisioterapeuta.
La complejidad anatomo-clínica del hombro dificulta la generalización de su justificación, y una correcta evaluación de cada caso es requerida para determinar sus causas y decidir el tratamiento adecuado para su resolución.
En esta y posteriores entradas, no obstante, intentaré dar algunas pinceladas para ayudar a mis pacientes a entender las premisas fundamentales que soportan el dolor de hombro por la noche.
Y qué mejor forma de hacerlo que hacer un breve repaso de la anatomía del complejo articular del hombro, que haciendo honor a su nombre es verdaderamente complejo.
La escotadora supraesternal, esa “U” tan sexy según “El paciente inglés”, allí donde termina la cara anterior del cuello, es el punto de partida para reconocer la anatomía del hombro.
Si desde aquí nos desplazamos hacia un lateral, daremos pronto con la articulación esterno-clavicular, única relación osteo-articular del brazo con el tronco. Porque el brazo, si nos atenemos a la improbable e insalubre situación en que todo tejido muscular es retirado, cuelga del tronco de esta pequeña articulación; afortunadamente, en condiciones normales (lejos de la mesa de disección), múltiples vectores de fuerzas a partir de músculos y tendones equilibran y sostienen esta relación.
Siguiendo el sinuoso camino de la clavícula, llegamos a la articulación acromio-clavicular, que relaciona la parte ósea anterior del hombro (la clavícula), con el acromion de la escápula (la comúnmente llamada paletilla), en la parte posterior.
Clavícula y escápula, si miramos desde arriba, forma una “V”.
Una “V” por el interior de cuyo ángulo discurren elementos neuro-vasculares que viajan del cuello al tórax, y bajo el vértice de la cual se encuentra la articulación gleno-humeral, la más móvil de todas, que relaciona la escápula con el húmero, el hueso del brazo.
Es esta última una articulación bastante desprovista de elementos de estabilización (la congruencia articular es además mínima y desventajosa para estos menesteres), y depende para ello de un complejo sistema de control motor que aportan los músculos que la rodean, entre los que destaca el manguito de los rotadores.
Puestos así en situación, próximamente revisaremos las circunstancias que pueden desordenar la pacífica existencia de las estructuras que componen el complejo del hombro durante la feliz pernocta.

                                                                                                                 (OSTEON FISIOTERAPIA)